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Clínica de Cistitis Intersticial

Cistitis Intersticial

La cistitis intersticial, también denominada síndrome de la vejiga dolorosa, es una afección crónica en la que experimentas presión en la vejiga, dolor de la vejiga y, en ocasiones, dolor pélvico. Puedes experimentar desde una leve molestia hasta un dolor intenso.

La vejiga es un órgano muscular y hueco que almacena la orina. La vejiga se expande hasta que se llena y, luego, le indica al cerebro mediante los nervios pélvicos que es momento de orinar. Esto crea la necesidad de orinar para la mayoría de las personas.

La vejiga normal, cuenta con un recubrimiento, tipo aislante, (GAG) lo cual permite almacenar cualquier tipo de orina, àcida o alcalina de acuerdo a la alimentación de la persona.

Esta capa puede lesionarse con algún cuadro inflamatorio que afecte a la vejiga, lo cual puede ser por bacterias, hongos, alergias, irritantes, virus, medicamentos etc. Para esto contamos con una proteína que se encarga de reparar las lesiones en el momento que quitamos el problema que originó la inflamación.

Las personas con ésta enfermedad, frecuentemente nacen sin la proteína que repara estas lesiones , por lo tanto se van quedando ciertas áreas desprotegidas lo que facilita que algunas sustancias de los alimentos puedan pasar la barrera y estimular el musculo vesical provocando urgencia y dolor abdominal.

Con la cistitis intersticial, estas señales se mezclan: sientes la necesidad de orinar con más frecuencia y con volúmenes de orina más pequeños que la mayoría de las personas.

La mayoría de las veces, la cistitis intersticial afecta a las mujeres y puede tener un impacto de larga duración sobre la calidad de vida. Si bien no existe una cura, los medicamentos y otras terapias pueden ofrecer alivio.


Síntomas

Los signos y síntomas de la cistitis intersticial varían según cada persona. Si tienes cistitis intersticial, los síntomas también pueden variar con el paso del tiempo y pueden aparecer de vez en cuando en respuesta a desencadenantes comunes, por ejemplo, la menstruación, permanecer sentado durante mucho tiempo, el estrés, el ejercicio y la actividad sexual.

Entre los signos y síntomas de la cistitis intersticial se incluyen los siguientes:

  • Dolor en la pelvis o entre la vagina y el ano en las mujeres
  • Dolor entre el escroto y el ano en los hombres (perineo)
  • Dolor pélvico crónico
  • Necesidad de orinar urgente, persistente
  • Micción frecuente, a menudo en cantidades pequeñas, durante el día y la noche (hasta 60 veces al día)
  • Dolor o malestar mientras se llena la vejiga y alivio después de orinar
  • Dolor durante las relaciones sexuales

La gravedad de los síntomas es diferente entre las personas y algunas pueden experimentar períodos sin síntomas.

Aunque los signos y síntomas de la cistitis intersticial pueden parecerse a los de la infección crónica del tracto urinario, generalmente no se produce infección. Sin embargo, los síntomas pueden empeorar si una persona con cistitis intersticial contrae una infección en el tracto urinario.

¿Cuándo debes consultar con un médico?

Si tienes dolor crónico de vejiga o urgencia y frecuencia urinaria, por mas de 6 meses de evolución sin encontrar alivio, ponte en contacto con tu médico.

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Causas

Aunque se desconoce la causa exacta de la cistitis intersticial, es probable que contribuyan muchos factores. Por ejemplo, es posible que las personas con cistitis intersticial también tengan un defecto en el revestimiento protector (epitelio) de la vejiga. Una fuga en el epitelio puede ocasionar que las sustancias tóxicas en la orina irriten la pared de la vejiga.

Otros factores posibles, pero no demostrados, que pueden contribuir incluyen una reacción autoinmune, herencia, infección o alergia.

Factores de riesgo

Los siguientes factores están relacionados con un riesgo más alto de cistitis intersticial:

  • El sexo. Se les diagnostica cistitis intersticial a las mujeres con mayor frecuencia que a los hombres. Los hombres pueden tener síntomas casi idénticos a los de la cistitis intersticial, sin embargo, se los relaciona con más frecuencia con una inflamación de la próstata (prostatitis).
  • El color de la piel y el cabello. La piel blanca y el cabello rojo han sido asociados con un mayor riesgo de presentar cistitis intersticial.
  • La edad. La mayoría de las personas reciben el diagnóstico de cistitis intersticial pasados los 30 años.
  • Padecer un trastorno de dolor crónico. La cistitis intersticial se puede relacionar con otro trastorno de dolor crónico, como el síndrome de colon irritable o la fibromialgia.

Complicaciones

La cistitis intersticial puede derivar en muchas complicaciones incluidas las siguientes:

  • Reducción en la capacidad de la vejiga. La cistitis intersticial puede provocar endurecimiento de la pared de la vejiga, lo que significa que la vejiga retiene menos orina.
  • Mala calidad de vida. El dolor y la micción frecuente pueden interferir con las actividades sociales, el trabajo y otras actividades de la vida cotidiana.
  • Problemas en la intimidad sexual. El dolor y la micción frecuente pueden dificultar las relaciones personales y la intimidad sexual puede verse afectada.
  • Problemas emocionales. El dolor crónico y el sueño interrumpido relacionado con la cistitis intersticial pueden causar estrés emocional y provocar depresión.

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Diagnóstico

Las siguientes medidas pueden ser útiles para diagnosticar la cistitis intersticial.

  • Historia clínica y diario de actividad urinaria. Tu médico te pedirá que describas los síntomas y quizás te solicite que lleves un diario de actividad urinaria, en el cual registres el volumen de líquidos que tomas y el volumen de orina que eliminas.
  • Tacto vaginal. Durante un tacto vaginal, tu médico examina los genitales externos, vagina y cuello del útero, y examina el abdomen para evaluar los órganos pélvicos internos. Es posible que el médico también examine el ano y el recto.
  • Análisis de orina. Se analiza una muestra de orina para detectar signos de una infección en el tracto urinario.
  • Cistoscopia. El médico introduce un tubo delgado con una cámara pequeña (cistoscopio) a través de la uretra, lo cual permite observar el revestimiento de la vejiga. El médico también puede inyectar líquido en la vejiga para medir la capacidad de la vejiga. Es probable que tu médico realice este procedimiento, conocido como hidrodistensión, después de administrarte un medicamento anestésico para tu mayor comodidad.

    Cistoscopia

  • Biopsia. Durante la cistoscopia con anestesia, el médico puede extraer una muestra de tejido (biopsia) de la vejiga y la uretra para examinarla con el microscopio. Esto se realiza para detectar cáncer de vejiga y otras causas poco comunes de dolor de la vejiga.

    Biopsia

  • Citología de la orina. El médico recoge una muestra de orina y examina las células para ayudar a descartar el cáncer.
  • Análisis de sensibilidad de potasio. El médico coloca (infunde) dos soluciones (cloruro de agua y potasio) en la vejiga, una a la vez. Te pedirá calificar en una escala de 0 a 5 el dolor y la necesidad de orinar que sientas después de instilar la solución. Si sientes significativamente más dolor o más necesidad de orinar con la solución de potasio que con la de agua, es posible que el médico diagnostique cistitis intersticial. Las personas con vejigas normales no pueden diferenciar entre las dos soluciones.

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Tratamiento

No hay un tratamiento simple para eliminar los signos y síntomas de la cistitis intersticial, ni un tratamiento único que funcione para todos. Es probable que necesites probar varios tratamientos o combinaciones de tratamientos antes de que encuentres un enfoque que alivie los síntomas.

Fisioterapia

Con la ayuda de un fisioterapeuta puedes aliviar el dolor pélvico relacionado con la sensibilidad en los músculos, los tejidos conjuntivos restrictivos o las anomalías musculares en el piso pélvico.

Estimulación nerviosa

Entre las técnicas de estimulación nerviosa, se incluyen las siguientes:

  • Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea. Con la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea, impulsos eléctricos leves alivian el dolor pélvico y, en algunos casos, reducen la frecuencia urinaria. La estimulación nerviosa eléctrica transcutánea aumenta el flujo sanguíneo hacia la vejiga. Esto puede fortalecer los músculos que ayudan a controlar la vejiga o activar la liberación de sustancias que bloquean el dolor.
    Se colocan cables eléctricos en la parte baja de tu espalda o justo arriba del pubis y estos envían impulsos eléctricos (el tiempo y la frecuencia del tratamiento dependen de lo que se recomienda a cada persona).
  • Estimulación del nervio sacro. Los nervios sacros son la unión principal entre la médula espinal y los nervios de la vejiga. Con la estimulación de estos nervios se pude reducir la urgencia urinaria asociada a la cistitis intersticial.

    Mediante la estimulación del nervio sacro, un cable fino ubicado cerca de los nervios sacros envía impulsos eléctricos hacia la vejiga, algo similar a lo que sucede con un marcapasos en el corazón. Si el procedimiento disminuye los síntomas, pueden implantarte un dispositivo permanente mediante una cirugía. Este procedimiento no controla el dolor por la cistitis intersticial, pero puede ayudar a aliviar algunos síntomas de la frecuencia urinaria y la urgencia por orinar.

Distensión de la vejiga

Algunas personas observan una mejoría temporal en los síntomas después de someterse a una cistoscopia con distensión de la vejiga. La distensión de la vejiga es el estiramiento de la vejiga con agua. Si experimentas una mejora a largo plazo, es posible repetir el procedimiento.

Cirugía

En muy pocas ocasiones, los médicos recurren a la cirugía para tratar la cistitis intersticial ya que, con la extirpación de la vejiga, no se alivia el dolor y esto podría provocar otras complicaciones.

Las personas con dolor intenso o aquellas cuyas vejigas pueden retener solo volúmenes muy pequeños de orina están en condiciones de someterse a una cirugía, pero generalmente solo después de que otros tratamientos no fueron exitosos y los síntomas afectan la calidad de vida. Entre las opciones quirúrgicas se incluyen las siguientes:

  • Fulguración. Este tratamiento mínimamente invasivo implica la colocación de instrumentos a través de la uretra para quemar las úlceras que pueden presentarse con la cistitis intersticial.
  • Resección. Este es otro tratamiento mínimamente invasivo que implica la colocación de instrumentos a través de la uretra para cortar alrededor de las úlceras.
  • Aumento de la vejiga. Para aumentar la capacidad de la vejiga, en este procedimiento el cirujano coloca un parche de intestino en la vejiga. Sin embargo, esto solo se realiza en ocasiones muy específicas y poco frecuentes. El procedimiento no elimina el dolor y algunas personas necesitan vaciar la vejiga con un catéter muchas veces al día.

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